Frases
No me aferro a nada que me defina. Soy compañía, pero puedo ser soledad; tranquilidad e inconstancia, piedra y corazón. Soy abrazos, sonrisas, estados de ánimo, buen humor, sarcasmo, pereza y sueño. Música alta y silencio. Seré lo que quieras, pero solo cuando yo quiera.
La persona que sabe poco, piensa que todo lo que sabe es importante y, por esa razón, quiere contárselo a todos. La persona que sabe mucho, sabe que hay mucho más que saber, por lo que solo habla cuando es necesario y, cuando no se le pregunta nada, permanece en silencio.
El maestro le dijo a uno de sus alumnos: ¿Quieres saber en qué consiste el conocimiento? Consiste en ser consciente tanto de conocer algo como de no conocerlo. Este es el conocimiento.
Las personas que no saben amarse a sí mismas constantemente buscan la aprobación de los demás y sufren cuando son rechazadas. Para romper esta dinámica, debemos admitir que no podemos satisfacer a todos.
Es necesario desear ser feliz y contribuir a ello. Si nos colocamos en la posición del espectador impasible, dejando a la felicidad apenas la entrada libre y las puertas abiertas, será la tristeza la que entrará.
El flujo de la vida lo envuelve todo; la vida es así: se calienta y se enfría, se aprieta y luego se afloja, se asienta y luego se vuelve inestable. Lo que ella quiere de nosotros es coraje. Ser capaz de ser alegre y más alegre en medio de la alegría, y aún más alegre en medio a la tristeza.
No necesitamos más dinero, no necesitamos más éxito o fama, no necesitamos el cuerpo perfecto, ni siquiera el compañero perfecto. Ahora mismo, en este exacto momento, disponemos de la mente, que es todo el equipo básico que necesitamos para alcanzar la felicidad plena.
El secreto de la felicidad es el siguiente: dejar que nuestros intereses sean lo más amplios posible, y dejar que nuestras reacciones ante las cosas y las personas sean lo más amigables posible.
Un día aprendes que las verdaderas amistades continúan creciendo, incluso a largas distancias. Y lo que importa no es lo que tienes en la vida, sino a quién tienes en la vida. Aprende que no tenemos que cambiar de amigos, si entendemos que los amigos cambian.
Hay un momento en que tenemos que abandonar la ropa usada, que ya tiene la forma de nuestros cuerpos, y olvidar nuestros caminos, que siempre nos llevan a los mismos lugares. Es el momento del cruce: y, si no nos atrevemos a hacerlo, estaremos siempre al margen de nosotros mismos.